Hoy en día, la competencia para adjudicarse un proyecto de construcción es ¡despiadada!
La industria de la construcción se está convirtiendo cada vez más en un mercado de commodities y los márgenes de beneficio se reducen hasta el nivel de “errores” marginales.
Planificadores, estimadores, topógrafos y quantity surveyors, gerentes, ingenieros y economistas se esfuerzan por estimar y presentar la cotización más baja posible en un entorno lleno de entropía e incertidumbre.
La culpa por perder el proyecto o por un rendimiento insuficiente en la ejecución … es casi siempre la norma. Los profesionales comunes pronostican y ejecutan de manera similar a quien apuesta en un juego cuyas reglas siempre cambian a favor del casino.
Eso me recuerda …
La película “The Insider” (“El dilema”, 1999):
Mike Wallace: ¿Quiénes son estas personas?
Lowell Bergman: Gente común bajo una presión extraordinaria, Mike. ¿Qué demonios esperas? ¿Elegancia y coherencia?
Intentar ganar o gestionar un proyecto de construcción partiendo de especificaciones, contratos, cronogramas, recursos, costos, calidad, seguridad, plazos, etc. ¡es como intentar domar a un león! Requiere mucha experiencia en el mercado y pericia para orquestar los intereses de todas las partes interesadas de modo que usted alcance su objetivo: reducir costos, aumentar la productividad y conseguir otro proyecto, ¡rápido!
Hace años, cuando nos enseñaban gestión de la construcción en la universidad, aprendiendo diagramas GANTT y PERT, estimación, programación … las cosas eran muy distintas. El equilibrio entre rendimiento, calidad, seguridad y eficiencia se destacaba menos o, mejor dicho, se integraba menos.
Hoy, desde lo contractual hasta la economía del proyecto, la calidad y la gestión de la construcción, los aspectos del proyecto parecen mucho más complejos, integrados e interconectados. Un cubo de tres caras, como yo lo describo, en el que las BoQ (listas de cantidades) + los códigos de costo + las actividades WBS (estructura de desglose del trabajo) están bien asociadas con la calidad, el tiempo y los recursos, de una manera en la que solo un sistema de software puede ayudar.
Y adivine qué: ¡Primavera no es suficiente! ¡Los ERP no se ajustan adecuadamente! AutoCAD y el software BIM no son lo bastante colaborativos. Las partes interesadas no reciben la información correcta, adaptada y presentada según sus necesidades y su rol, como deberían, para poder aplicar su experiencia y pericia y dimensionar el ¡RIESGO!
La construcción es una industria de 8 billones de dólares estadounidenses. A la tecnología todavía le queda camino por recorrer para afrontar estos desafíos.
